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Las 500 millas

Las 500 millas de Indianápolis, el próximo desafío de Canapino6 minutos de lectura

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Las 500 millas de Indianápolis, el próximo desafío de Canapino

Agustín Canapino es, sin lugar a dudas, el nombre propio más destacado del automovilismo argentino, al menos en el primer semestre de la presente temporada.

Es que el arrecifeño, múltiple campeón en el ambiente local, resignó su zona de confort para viajar hacia los Estados Unidos y afrontar la muy exigente temporada de IndyCar en la escudería de su coterráneo, Ricardo Juncos.

Y Agustín no defraudó. Volvió a exhibir con holgura toda su capacidad y su repertorio como piloto, incluso en la segunda categoría más importante del Mundo. Lo hizo una vez más: transformó lo extraordinario en algo simple, una costumbre a lo largo de su trayectoria.

En la próxima cita intentará continuar por la buena senda de destacados rendimientos, pero en un contexto sumamente especial. Lo hará, por primera vez, en las míticas 500 millas de Indianápolis el domingo 28 de mayo.

Las 500 millas

La temporada deportiva de Agustín Canapino en los Estados Unidos tenía, con anticipación, marcada en el calendario algunas fechas en particular. Una de ellas se encuentra en la cuenta regresiva, ya que afrontará la cita más importante de la temporada, y quizás la más desafiante de su carrera, en un escenario que tendrá todos los focos de atención: Indianápolis.

Será con colores especiales porque el Dallara #78 del Juncos Hollinger Racing lucirá un diseño distinto al que mostró en las primeras cinco fechas del año. Será un reconocimiento a la Selección Argentina de fútbol campeona en la Copa Mundial de Qatar 2022. Los colores celeste y blanco no sólo se distribuirán por el auto de Canapino, que también llevará la tonalidad de la bandera albiceleste en su buzo antiflama. Fue un acuerdo firmado con la Asociación del Fútbol Argentino y se espera que delegados de dicha institución puedan estar presentes en una de las carreras más famosas del Mundo.

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Claro está que, en primera instancia, el Titán deberá clasificar para poder correr en el óvalo de cuatro kilómetros de extensión. Porque sólo habrá 33 plazas disponibles para formar parte de la grilla de la 107° edición de las 500 millas.

Como en cada oportunidad, la actividad comenzó con anticipación. El pasado martes deberían haber comenzado las primeras prácticas, pero la constante lluvia en esa jornada suspendió los planes pautados para el primer día de acción.

El cronograma oficial de la sexta cita del calendario tenía, desde un principio, pactadas seis prácticas previas a la clasificación del próximo sábado (20 de mayo), de las cuales sólo se efectuarán cuatro.

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El objetivo del argentino, de todas maneras, continúa siendo el mismo que se fijó junto a su equipo desde el inicio de la temporada: intentar culminar todas las competencias -si es en la totalidad de vueltas del ganador, mucho mejor- sumar experiencia y adquirir roce con pilotos de primer nivel mundial como Romain Grosjean (ex Fórmula 1), Scott Dixon (seis veces campeón de IndyCar) y Will Power, quien se consagró dos veces en la especialidad. Poco acostumbrado a no fijarse metas superadoras, para una figura como él, el recorrido que se planteó Canapino es tan lógico como comprensible en un contexto sumamente complejo desde muchos puntos de vista.

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A principio de temporada debió superar el rookie test, una prueba de suficiencia impuesta por la categoría para demostrar que los pilotos están a la altura de correr en óvalos.

Agustín no solamente superó ese test, además mostró (hasta ahora) su mejor rendimiento de la temporada en el óvalo de Texas al cruzar la bandera a cuadros en la décimo segunda colocación. En las restantes participaciones concluyó 12° en su presentación oficial en la IndyCar, en el callejero de San Petersburgo; tuvo un abandono en el Gran Premio de Long Beach; finalizó en el vigésimo sexto puesto en Alabama (a pesar de un muy desempeño) y ocupó la posición 21 en el Grand Prix GMR de Indianápolis el pasado 13 de mayo.

El representante de la escudería de Juncos, luego de transcurridas cinco carreras, es el mejor debutante del campeonato: se posiciona 18° con 56 unidades en el certamen que encabeza el español Alex Palou, quien cosechó 174 puntos.

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Las 500 millas de Indianápolis, el único evento que reúne a más de 400 mil personas en un mismo día, disputó su primera edición en el año 1911. A lo largo de la historia fueron pocos los pilotos argentinos que pudieron formar parte de la grilla de esta competencia tan exótica como exigente.

Indianápolis

Raúl Riganti y Martín de Álzaga Unzué, con el respaldo de Bugatti, estuvieron presentes en 1923. En dicha ocasión tuvieron que abandonar por problemas mecánicos. Aunque Riganti, diez años después, tuvo su revancha: a bordo de un Chrysler, clasificó 27° y tras un positivo avance terminó 14°. Ese logro permitió que volviera a intentarlo, en 1940, con una Maserati; el resultado fue negativo una vez más, ya que abandonó en el 24° giro.

Juan Antonio Gaudino se sumó a la lista de argentinos que procuraron dejar su huella en suelo norteamericano. Pero su intento también fue estéril. No cruzó la bandera a cuadros. Juan Manuel Fangio y Carlos Alberto Pairetti hicieron intentos por formar parte de la mítica competencia, pero nunca pudieron concretar su voluntad deportiva.

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Más de medio siglo después, Agustín Canapino a bordo de un Dallara que ostenta 700 caballos de potencia y que alcanzará, en Indianápolis, los 370 kilómetros por hora, romperá con la prolongada ausencia de apellidos argentinos en las 500 millas. Y será la sexta oportunidad en la que la estructura encabezada por Juncos competirá en la cita más importante del año para la IndyCar.

El arrecifeño, que continúa avanzando a pasos firmes en su aventura internacional, sabe que será, hasta ahora, el desafío más importante que tiene por delante. Y que será una cita con la adrenalina, la velocidad y -sobre todo- el riesgo porque en Indianápolis no hay margen de error posible.

Claro que no estará solo. Lo respalda una escudería que rebosa profesionalismo. Y lo apoyará, además, un país entero que depositó en él, desde la oficialización de su presencia en la Indycar, toda su esperanza.

Mira su espectacular Onboard en el óvalo de Indianapolis.

Autor: Stefano La Rosa