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El viento, el enemigo invisible del TC en Neuquén7 minutos de lectura

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El viento, el enemigo invisible del TC en Neuquén

El Turismo Carretera es sinónimo de pasión, historia y adrenalina. Cada fin de semana, miles de fanáticos se acercan a los autódromos de todo el país para disfrutar del rugido de los motores y la lucha rueda a rueda. Sin embargo, el pasado fin de semana en Neuquén, la emoción se vio opacada por un factor inesperado: el viento.

   

El Autódromo de Centenario, ubicado en una zona árida y expuesta de la Patagonia, fue testigo de un fenómeno climático que no solo complicó la jornada de carreras, sino que directamente obligó a cancelarla. Las ráfagas, que superaron los 80 km/h, levantaban polvo y tierra, reduciendo drásticamente la visibilidad y generando riesgos tanto para los pilotos como para el público presente.

Desde temprano, la jornada había comenzado con incertidumbre. La clasificación y las series se desarrollaron con dificultades, con autos que se movían erráticamente en plena recta y equipos luchando contra el polvo que se metía en cada rincón de los boxes. Los fanáticos, en las tribunas y en los taludes, se resguardaban como podían del vendaval que golpeaba con fuerza.

La final, originalmente programada para las 14:00, se retrasó con la esperanza de que el clima mejorara. Pero a medida que pasaban los minutos, quedaba claro que no había margen para el optimismo. La arena flotaba en el aire como si fuera una tormenta en el desierto, los banderilleros tenían dificultades para sostener sus insignias y en los autos se hacía imposible mantener una trayectoria limpia.

Finalmente, la ACTC tomó la difícil pero correcta decisión de cancelar la competencia. Una resolución que, si bien decepcionó a los fanáticos y a los equipos que habían viajado cientos de kilómetros para competir, fue recibida con comprensión. La seguridad es y debe ser siempre la prioridad en cualquier deporte motor.

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“Nunca vi algo igual”: la sorpresa de los protagonistas

Pilotos y mecánicos quedaron atónitos ante la magnitud del fenómeno climático. Lautaro de la Iglesia, piloto local y habituado a las condiciones extremas de la Patagonia, reconoció:

“Sabíamos que podía haber viento, pero nunca imaginé que a este nivel. Se hacía imposible manejar”.

Marcelo Agrelo, con amplia experiencia en diferentes circuitos del país, agregó:

“Nunca vi algo igual en una carrera. Sentías que el auto se movía solo, y en la recta era directamente peligroso”.

En los boxes, los mecánicos trabajaban con gafas y pañuelos cubriéndose el rostro, una imagen más propia del Rally Dakar que del Turismo Carretera. Algunos miembros de equipos bromeaban entre ellos:

“Si largaban, algunos iban a necesitar una vela en vez del alerón”.

Los fanáticos, siempre fieles, aguantaron hasta el último momento con la esperanza de ver la competencia. Pero al final, el rugir de los motores quedó en silencio, ahogado por la furia del viento.

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Autódromos donde el viento y la arena fueron protagonistas

Si bien lo sucedido en Neuquén fue inusual para el TC, no es la primera vez que el automovilismo enfrenta problemas con el clima en circuitos ubicados en zonas desérticas o ventosas. A nivel mundial, varios autódromos han sufrido cancelaciones, interrupciones y complicaciones por condiciones similares.

Circuito Internacional de Baréin (Sakhir, Baréin)

Ubicado en pleno desierto, este circuito ha sido escenario de numerosas tormentas de arena que han complicado tanto los entrenamientos como las carreras de Fórmula 1.

  • En 2009, una tormenta de arena obligó a suspender una sesión de pruebas. 
  • Para mitigar el problema, los organizadores han implementado un sistema especial con una sustancia química que fija la arena en los alrededores del trazado. 
  • A pesar de estas medidas, cada año, los equipos deben lidiar con la acumulación de polvo en los autos y la falta de adherencia en ciertas zonas de la pista.
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Losail International Circuit (Catar)

Sede de MotoGP y Fórmula 1, este trazado también está rodeado de arena y suele sufrir la presencia de vientos que arrastran polvo sobre el asfalto.

  • En 2021, los equipos expresaron su preocupación por la falta de grip debido a la arena acumulada en la pista. 
  • El problema se agrava en las carreras nocturnas, donde el contraste entre la iluminación artificial y las partículas en el aire puede afectar la visibilidad.
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Autódromo de Kyalami (Sudáfrica)

Aunque no está en un desierto, Kyalami se encuentra en una región semiárida donde el viento y el polvo pueden jugar un papel clave en las carreras.

En los años 80, algunos Grandes Premios de Fórmula 1 se vieron afectados por condiciones de baja visibilidad debido a la presencia de partículas en suspensión.

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Autódromo de Dubai (Emiratos Árabes Unidos)

Este circuito, que recibe pruebas de resistencia como las 24 Horas de Dubái, suele verse afectado por la arena que el viento arrastra desde el desierto.

En varias ediciones de la competencia, los equipos han tenido que lidiar con neumáticos cubiertos de polvo y baja visibilidad.

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Rally Dakar (Diversos escenarios desérticos)

Si hay una competencia que conoce los efectos del viento y la arena, es el Dakar. Desde África hasta Sudamérica y ahora en Arabia Saudita, la carrera ha visto múltiples etapas canceladas o modificadas por tormentas de arena.

  • En 2018, una tormenta en Perú obligó a modificar el recorrido de una etapa clave. 

En 2020, en Arabia Saudita, los pilotos se enfrentaron a vientos tan intensos que la navegación se volvió casi imposible.

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El clima, un rival impredecible

Lo sucedido en Neuquén es un recordatorio de que, en el automovilismo, no solo se compite contra los rivales, sino también contra los elementos. El viento, la arena y la lluvia pueden transformar cualquier carrera en un desafío extremo, donde la seguridad siempre debe ser la prioridad.

A pesar de la frustración por la cancelación de la carrera, lo ocurrido deja una enseñanza importante para el TC y para el automovilismo en general: la naturaleza puede ser un rival tan impredecible como temible.

Ahora, la categoría más popular del país deberá esperar hasta la próxima fecha, con la esperanza de que el viento no vuelva a jugar una mala pasada. Pero la suspensión en Neuquén quedará en la memoria de los fanáticos como una de esas historias atípicas que, con el tiempo, se convertirán en anécdotas de parrilla y asado. Porque en el Turismo Carretera, siempre hay espacio para lo inesperado.